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Ambliopía y ojo vago: qué es, causas y tratamiento

Este artículo ha sido realizado en colaboración con VisioramaSport gafas deportivas.

En óptica, hay varios términos que tienen un nombre científico, pero que se les pone un apodo, por así llamarlo. Es decir, un nombre coloquial. Por ejemplo, a la presbicia se le llama vista cansada. A los miopes se les llama cortos de vista. A la astenopía se le conoce como fatiga visual. Entre estos términos, quizá el más conocido después de la vista cansada sea el de ojo vago.

El ojo vago hace alusión a un problema visual llamado ambliopía.

Si sigues leyendo podrás aprender sobre:

¿Qué es la ambliopía u ojo vago?
Causas, signos y síntomas
¿Qué profesional se encarga de la diagnosis y tratamiento?
¿Cómo se trata el ojo vago?
Ojo vago en adultos

¿Qué es el ojo vago?

El ojo vago o ampliopía consiste en una diferencia de visión considerable entre un ojo y otro, siendo el ojo ambliope el que tiene una visión muy pobre que no mejora incluso si se pone toda la graduación necesaria en dicho ojo.

Es decir: uno de los dos ojos ve muy mal a pesar de que se le pongan gafas o lentes de contacto.

Afecta principalmente a los niños aunque si no se trata, el problema persistirá en la vida adulta.

¿Qué es lo que ocurre con el ojo vago?

El sistema visual transmitirá al cerebro las imágenes de ambos ojos para que fusione ambas imágenes y se produzca la visión estereoscópica habitual. Pero el cerebro, al detectar que una de las dos imágenes no es buena, la suprimirá y dará prioridad a la imagen proveniente del ojo con buena visión.

De esta forma, con el paso del tiempo la visión del ojo ambliope se irá deteriorando de forma progresiva. Por eso es importante un diagnóstico temprano para su tratamiento lo antes posible.

Causas, signos y síntomas de la ambliopía

Hay tres causas principales:

  • Estrabismo: el ojo estrábico produce que el punto de enfoque no se produzca sobre el área de máxima sensibilidad de la retina, la fóvea. Y ello puede redundar en un empeoramiento de la visión progresivo.
  • Graduación: se produce cuando hay una diferencia muy grande de la graduación entre un ojo y otro. Por ejemplo, el ojo derecho tiene -0.50 de miopía y el ojo izquierdo -6 D de miopía ¿Qué haría el sistema visual para compensar esto? Mejor dicho, el sistema nervioso: usaría solo la visión del “ojo bueno” y suprimiría las imágenes provenientes del ojo ambliope. Es habitual que el estrabismo y la diferencia de graduación vayan asociados. Sobre todo en niños con hipermetropía.
  • Falta de transparencia de las estructuras oculares: aquí hay que pensar en una catarata congénita. A la retina del niño que sufre este problema no llegará buena visión, pero si esta catarata se produce en un solo ojo, el otro seguirá trabajando y su cerebro usará solo esa imagen para ver.

En países con pocos recursos también se puede dar el caso de una pterigion que cubra la córnea e impida esta buena visión.

El ojo vago o ambliopía es un problema que si no se manifiesta de forma clara mediante un estrabismo, puede ser difícil de detectar en edades tempranas, ya que el niño “supuestamente” ve bien.

Una forma fácil de detectarlo es tapar alternativamente los ojos al niño mientras hace una tarea que requiera de buena visión: ver la tv, pintar, jugar, etc. Si el niño de forma rápida e inconsciente aparta la mano de uno de los dos ojos, pero no del otro, es momento de acudir a consulta.

¿A qué profesional acudir para el diagnóstico y tratamiento del ojo ambliope?

Como suele ocurrir en temas relacionados con la visión, hay una eterna disputa entre ópticos-optometristas y oftalmólogos. Nuestro consejo es acudir al primer profesional encargado del cuidado de la visión: el optometrista.

El óptico realizará las pruebas pertinentes a los niños y será el encargado de hacer la primera valoración. Si lo considerara oportuno, él mismo se encargaría de derivar al niño a un oftalmólogo en el caso de que advirtiera algún problema que se escapara de sus competencias. Por ejemplo, si considera relevante que al niño hay que dilatar las pupilas para hacer un estudio del fondo de ojo más completo.

Esto suele ser lo habitual, que se coordinen ópticos y oftalmólogos para el mejor cuidado de la visión del niño, y que exista comunicación entre ambos profesionales para hacer un seguimiento de los pacientes con ampliopía.

Tratamientos para el ojo vago

Al hilo de lo anteriormente mencionado, será necesario un buen diagnóstico para proceder con el correcto tratamiento.

Si, por ejemplo, el diagnóstico ha sido por estrabismo, quizá este estrabismo requiere de una intervención quirúrgica para corregirlo. No todos los estrabismos se operan, por eso hay que valorarlo y sopesar muy bien los pros y los contras.

Si el optometrista detecta que el ojo vago se produce por una diferencia grande de graduación y se detecta a tiempo, simplemente corrigiéndolo con gafas podría ser suficiente. Aunque si la diferencia es demasiado grande, el sistema visual y nervioso podrían no tolerar la corrección con gafas por la diferencia de tamaño de imágenes.
Esto haría necesario el uso de lentillas ya que producen una visión mucho más natural para el ojo con graduación excesiva y el cerebro sí sería capaz de fusionar las imágenes proveniente de ambos ojos.

También podría ser necesario la aplicación de un parche o de algo que dificulte la visión en el “ojo bueno”. De esta forma estaríamos obligando a que el ojo ambliope trabajara para conseguir una buena visión. Lo estaríamos entrenando.

En niños a los que les fuera muy difícil soportar el parche, se les podría poner una lentilla con pupila opaca, o incluso algunos oftalmólogos pautan gotas de atropina que emborronarían la visión del ojo no ambliope y harían trabajar más al ojo vago.

Lo habitual es que combinen varias terapias: cirugía, gafas, lentillas, parche, etc. También existe la terapia visual como tratamiento muy efectivo, pero hablaremos de ella más adelante. Si el diagnóstico es temprano, estas técnicas podrían ser suficientes para la mejora del ojo vago y por consecuencia de todo el sistema visual.

Ojo vago en adultos: qué ocurre

Es posible, aunque poco probable en el siglo XXI, que la ambliopía pase inadvertida hasta que el individuo llegue a la adolesencia o a la vida adulta. Esto supondría que no se ha realizado revisiones visuales hasta estas edades, cosa muy poco recomendable para cualquier persona.

Por eso, antes de seguir, si nunca te has hecho una revisión visual, llama ahora mismo a tu óptico u oftalmólogo y coge cita.

Pero por desgracia, en personas con pocos recursos, o simplemente por dejadez, a veces ocurre que llega a una consulta un paciente adulto con síntomas claros de ojo vago.

Los más habituales suelen ser los causados por diferencia de graduación entre un ojo y otro, o por falta de transparencia en medios (catarata congénita).

¿Qué hay que hacer en estos casos?

Lo habitual sería combinar los tratamientos de gafas/lentillas, dificultar la visión del ojo bueno en intervalos temporales muy acotados, y sobre todo: terapia visual.

La terapia visual es una de las grandes desconocidas para el público general. Consiste en una serie de ejercicios de entrenamiento visual para personas con problemas visuales que no pueden ser corregidos solo con gafas, lentillas o cirugía.

Una de sus mayores aplicaciones es en los tratamientos por estrabismos o falsos estrabismos.

El optometrista encargado de la terapia, que ya tendrá el diagnóstico del paciente, elaborará un plan de entrenamiento que se realizará parte en casa y parte en consulta.

En adultos con ojo vago es muy importante la disciplina y solo así se conseguirán resultados en cuanto a mejoría de la visión del ojo vago.

Hay que ser honestos, recuperar la visión total de un ojo con ambliopía a edades adultas es muy difícil. Pero sí se han visto casos en los que se ha multiplicado por dos la visión. No es lo mismo ver solo un 30% que un 60%. ¿verdad? Pues esto sí que es posible si se siguen los pasos del profesional de la visión adecuado.

¿Te ha parecido interesante? Sobre todo te pedimos dos cosas:

Realiza la prueba “casera” de tapar alternativamente los ojos a tus hijos o a ti mismo.
Acude al profesional de la visión con frecuencia.

Te insistimos en que un diagnóstico temprano es la clave para la mejoría de la visión de un ojo vago.

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