HomePrincipales«¡Ojo con las pantallas!»: expertos del ámbito sanitario, educativo y social reclaman un gran pacto para proteger a la infancia ante el uso excesivo de la tecnología

«¡Ojo con las pantallas!»: expertos del ámbito sanitario, educativo y social reclaman un gran pacto para proteger a la infancia ante el uso excesivo de la tecnología

El Palau Macaya ha acogido recientemente la jornada «¡Ojo con las pantallas!», organizada por el programa Invulnerables contra la pobreza infantil, junto con la Fundación “la Caixa” y la Fundación del Convento de Santa Clara, con el objetivo de reflexionar sobre el impacto que tienen las pantallas en el desarrollo de los niños y adolescentes, y de promover una respuesta colectiva basada en la educación, la prevención y la corresponsabilidad.

La jornada reunió a profesionales de referencia de los ámbitos sanitario, educativo, psicológico y social: la Dra. Dominica Díez Marcet, responsable de la Unidad de Adicciones y Conducta del CESAM; el Dr. Bernardo Sánchez Dalmau, jefe de Oftalmología del Hospital Clínic de Barcelona; el Dr. Ignasi Jürgens, director médico del Institut Català de Retina y patrono de la Fundación Ramon Martí Bonet; Eulàlia Noguera Llopart, psicóloga y logopeda del CDIAP del Bages; Sònia Sánchez, educadora del CAS del Bages de Althaia; Cristina Gutiérrez Lestón, educadora emocional y directora de La Granja Training Center; María Expósito, directora pedagógica de la Cooperativa Escola Ginebró, y Mariola Dinarès, periodista y directora y presentadora del programa Popap de Catalunya Ràdio.

El acto, moderado por el Dr. Daniel Ilzarbe, psiquiatra infantil y de la adolescencia del Hospital Clínic de Barcelona, combinó las intervenciones de los expertos con diversas dinámicas participativas que fomentaron la reflexión conjunta entre ponentes y público asistente. En una primera actividad, los participantes identificaron, mediante pósits verdes y amarillos, los principales beneficios y las consecuencias negativas asociadas al uso de las pantallas. Las aportaciones recogidas sirvieron de punto de partida para estructurar las dos mesas de debate, en las que los ocho especialistas profundizaron en las ventajas y los riesgos de la tecnología.

Posteriormente, los ponentes participaron en una segunda dinámica en la que representaron gráficamente, en una escala de edad de 0 a 25 años, el momento en que consideraban que las pantallas dejan de representar principalmente un riesgo y pasan a aportar más beneficios. Al poner en común todas las aportaciones, se evidenció un amplio consenso: durante la infancia y la primera adolescencia —aproximadamente hasta los 12-16 años— predominan los riesgos derivados de la exposición a las pantallas, mientras que los beneficios aumentan progresivamente con la madurez y la capacidad de hacer un uso crítico y responsable.

La jornada también contó con una destacada representación de entidades de los ámbitos sanitario, social y empresarial, entre las que se encontraban Natural Òptics Group, el Hospital Clínic de Barcelona, el Institut Català de Retina, la Fundació Portal, Amalgama7, Cristina Cabañas y miembros del equipo del Espai Francesc d’Assís de la Fundación “la Caixa” de Manresa, lo que reforzó el carácter transversal de la iniciativa.

A lo largo de la jornada, los ponentes coincidieron en que los beneficios de la tecnología no pueden ocultar los riesgos derivados de un uso inadecuado, especialmente en la infancia. Una de las ideas compartidas fue que los inconvenientes superan claramente a los beneficios cuando las pantallas ocupan un espacio excesivo en la vida de los niños y adolescentes.

Los expertos también recordaron que el debate no debe limitarse a los efectos sobre la salud visual, sino que afecta también al desarrollo cerebral, emocional y social de los niños. En el ámbito oftalmológico se expusieron consecuencias como el incremento de la miopía, la sequedad ocular o la aparición de estrabismos latentes asociados a un uso intensivo de las pantallas, al tiempo que se remarcó que muchas afirmaciones comerciales sobre la luz azul todavía no disponen de suficiente evidencia científica.

Diversos expertos advirtieron que la sociedad ha normalizado situaciones que deberían generar alarma. En este sentido, se afirmó que cada vez que vemos a un niño con un teléfono móvil en las manos deberíamos escandalizarnos tanto como si viéramos a una mujer embarazada fumando, una comparación que pretende poner de manifiesto la necesidad de proteger el desarrollo de los más pequeños.

Los participantes insistieron en que la respuesta no pasa por demonizar la tecnología, sino por educar en su uso. La tecnología debe estar al servicio de las personas para informarnos, comunicarnos y facilitarnos la vida, pero nunca sustituir las relaciones humanas, el juego, la naturaleza o el tiempo compartido en familia.

Los especialistas también destacaron que el cerebro infantil aprende principalmente a través de las experiencias reales: jugar, explorar, manipular objetos, leer, relacionarse y desarrollar la creatividad. Un exceso de tiempo frente a las pantallas puede reducir estas oportunidades esenciales y empobrecer aspectos como el lenguaje, la imaginación o la tolerancia a la frustración.

Ante la expansión de la inteligencia artificial, los expertos coincidieron en que es necesario reforzar más que nunca el pensamiento crítico, el conocimiento sólido y la capacidad de discernimiento, competencias imprescindibles para que las nuevas generaciones puedan convivir con las nuevas tecnologías sin convertirse en dependientes de ellas.

Entre las principales propuestas surgidas durante la jornada destacan la necesidad de promover más naturaleza y menos pantallas, incrementar la inversión en actividades de ocio, deportivas, culturales y educativas, recuperar tiempo de calidad en familia sin dispositivos móviles y fomentar un uso responsable de las pantallas, adecuado a cada etapa evolutiva.

Desde el ámbito emocional se recordó que el desarrollo saludable de los niños necesita tres pilares fundamentales: Afecto, Autonomía y Autoridad, las conocidas “3 A”, y que ninguna pantalla puede sustituir la presencia, el acompañamiento y los límites educativos.

También se alertó sobre el fenómeno del «chupete tecnológico» (#ChupeteTecnológico), una expresión que describe la utilización de los dispositivos electrónicos para calmar o distraer a los niños, una práctica cada vez más extendida que puede tener consecuencias negativas en el desarrollo emocional, cognitivo y social.

Al mismo tiempo, los expertos quisieron alejarse de un discurso alarmista y pusieron en valor los beneficios que la tecnología aporta cuando se hace un uso responsable de ella: facilita la comunicación, mejora la accesibilidad de las personas con discapacidad, contribuye a la personalización educativa, facilita el acceso a la información y se convierte en una herramienta muy útil en ámbitos como la salud o las situaciones de emergencia.

La conclusión compartida por todos los participantes fue la necesidad de construir un gran frente común integrado por familias, maestros, profesionales sanitarios, educadores, empresas, medios de comunicación y responsables políticos, con un objetivo claro: proteger a la infancia y fomentar hábitos digitales saludables.

En el cierre de la jornada, Sor Lucía Caram expresó su profundo agradecimiento a todos los ponentes por su participación totalmente voluntaria, poniendo su conocimiento y experiencia al servicio de una causa que afecta a toda la sociedad. También quiso agradecer especialmente el apoyo de la Fundación “la Caixa”, que, a través del programa CaixaProinfancia, ha hecho posible la organización de esta iniciativa dentro del compromiso compartido de proteger a la infancia y prevenir nuevas formas de vulnerabilidad.

Sor Lucía Caram anunció igualmente la voluntad de dar continuidad a esta jornada impulsando una amplia campaña de sensibilización y concienciación social que llegará a los centros educativos, a los medios de comunicación, a las familias y a los distintos ámbitos sociales y profesionales.

La jornada se cerró con un mensaje de esperanza y de compromiso compartido: las pantallas no son el enemigo, pero tampoco pueden sustituir las experiencias que los niños necesitan para crecer. El reto es integrar la tecnología de manera equilibrada, preservando el juego, la lectura, la naturaleza, las relaciones personales y el aprendizaje vivencial. Con la implicación de toda la sociedad, todavía estamos a tiempo de construir una relación más consciente, crítica y saludable con la tecnología.