HomeSalud VisualLa miopía infantil afecta en España a 1 de cada 5 menores

La miopía infantil afecta en España a 1 de cada 5 menores

El segundo jueves de octubre se celebró el Día Mundial de la Visión, una conmemoración cuyo objetivo fue crear conciencia sobre el cuidado de la vista, en especial las anomalías visuales que pueden causar graves enfermedades como el glaucoma, la catarata, el desprendimiento de retina o la ceguera. Entre estos defectos, la miopía se sitúa como el principal defecto de visión que se puede corregir entre los jóvenes españoles: más de 1,5 millones de niños menores de 18 años son miopes, 1 de cada 5 de toda la población. Aunque solo una miopía en un estado muy avanzado podría ocasionar ceguera, esta relación se incluye en el alarmante dato que ofrece la OMS: hasta el 80% de los casos de ceguera en el mundo podrían evitarse, dado que existe tratamiento para el 60% de las causas y el 20% puede prevenirse.

Esas cifras se corroboran con las estimaciones de expertos que la OMS acepta para el 2050: la mitad de la población será miope dentro de treinta años, datos que la convierten en la pandemia silenciosa del siglo XXI. Para evitar los problemas visuales que se pueden desarrollar si no se trata correctamente la miopía, los oftalmólogos recomiendan la visita mínima anual al profesional desde una edad temprana. “Los niños no se quejan como los adultos y los padres notan problemas de visión de sus hijos cuando son graves o ha pasado mucho tiempo. La fase de progresión más rápida de la miopía se encuentra entre los 8 y los 12 años, por lo que es fundamental frenarla en esa etapa o mejor antes. La detección temprana es fundamental porque podemos poder remedio fácilmente a problemas que en el futuro puedan provocar desprendimiento de retina, catarata o daños en la mácula”, afirma el Dr. Francisco Javier Hurtado de la Clínica Oftalmológica Rementería en Madrid.

Entre las causas que pueden explicar el aumento de niños con miopía, una de las más recientes sin duda está relacionada con el coronavirus y los meses de reclusión en casas. “El confinamiento ha sido un reto en muchos aspectos, y sin duda lo ha sido para la visión. Una menor exposición a la luz natural, un menor uso de la visión de lejos y un aumento en el tiempo de uso de las pantallas, tanto por necesidad formativa como en los momentos de ocio, han hecho que la visión se haya empleado en condiciones que con frecuencia repercuten en el rendimiento visual con un incremento de dificultades en la visión, entre ellas principalmente la miopía”, señala Elena García Rubio, optometrista y directora de la Clínica Instituto Nacional de Optometría.

Según César Villa, PhD catedrático en Optometría y vocal de la Sociedad Española de Optometría, “existen hoy en día distintos tratamientos para tratar la evolución de la miopía como las lentes de contacto blandas de borrosidad periférica, la terapia refractiva corneal y determinados tratamientos farmacológicos específicos para el uso en niños y adolescentes. Todos ellos, ya han mostrado suficiente evidencia científica de eficacia y seguridad”.

“La miopía infantil, que ya afecta a uno de cada cinco niños en España, es una anomalía que no se puede erradicar, pero también es un problema visual que se puede solucionar a través de una detección temprana, un correcto tratamiento y el uso de lentes adecuadas”, explica el Dr. Hurtado de la Clínica Rementeria.

Miopía infantil: Detección, Causas y Soluciones

¿Qué es la Miopía Infantil?

“La miopía infantil es un defecto de la visión que impide a quienes la padecen ver con nitidez los objetos lejanos. El ojo es un órgano que crece y se adapta a la visión que más usa la persona. Un ojo miope es más grande de los normal. A medida que un niño crece, su ojo miope, también crece y se hace cada vez más miope. Por eso las dioptrías aumentan tanto entre los 8 y 12 años, plena fase de crecimiento entre los menores”, ha aclarado el doctor Hurtado.

¿Cuáles son las posibles causas?

“Podemos dividir las causas en dos grandes grupos: congénitas y de estilo de vida:

  • Congénitas: cuando los dos progenitores son miopes, 1 de cada 2 hijos podría ser miope, relación que desciende hasta 1 de cada 3 cuando solo el padre o la madre lo es y 1 de cada 4 cuando ninguno de los padres es miope.
  • Estilo de vida: tareas prolongadas de cerca como leer, jugar a videojuegos o dispositivos, o permanecer muchos minutos seguidos con la vista enfocada en las pantallas acrecienta el riesgo de aparición o progresión de la miopía. A ello se suma la exposición baja a la luz natural o hacer tareas con baja iluminación. Este estilo de vida ha sido el común para la mayoría de los niños españoles durante el 2020”, ha razonado la optometrista García Rubio.

¿Cómo se trata la Miopía Infantil?

Hasta no hace mucho, el tratamiento para la miopía era la prescripción de gafas o lentillas para corregir la visión a medida que las dioptrías crecían. Sin embargo, la investigación científica y la evolución tecnológica han permitido crear lentes de contacto que permiten limitar la progresión de la miopía.

Actualmente, las lentillas MiSight®1Day, de CooperVision, son las únicas avaladas por la Unión Europea (UE) y la Agencia Estadounidense del Medicamento (FDA) para frenar el crecimiento de la miopía en menores hasta en un 59%, de media.

“Estas lentes de contacto tienen un diseño bifocal que se asemeja al de una diana en la que el centro de la lentilla está diseñado y graduado para ver de lejos, el siguiente anillo, para ver de cerca, el siguiente para ver de lejos… y así según nos alejamos del centro. Eso provoca que las personas que las llevan puestas vean bien porque la graduación en el centro es la correcta, pero a la vez provoca una especie de ‘borrosidad’ en unas zonas determinadas de la retina para engañar al ojo y que no crezca, no produzca más alargamiento del ojo y más miopía”, ha indicado el doctor Hurtado.

¿Cómo saber si mi hijo tiene un problema visual?

En España la cifra de niños miopes no para de crecer. Hay diversas señales que nos deben alertar sobre el comportamiento de nuestros hijos y acudir a revisión de la visión, tales como:

  • Poca atención o concentración.
  • Quejas frecuentes por dolores de cabeza frecuente.
  • Aproximación a la televisión, libros, tablets o cualquier otro dispositivo.
  • Entrecerrar excesivamente de ojos.
  • Bajo rendimiento escolar.
  • Ojos cansados o enrojecidos.
  • Escozor de ojos y/o parpadeo excesivo.
  • Cierre o guiño ocasional de un ojo para ver mejor con el otro.
  • Se tropieza con facilidad o no calcula bien las distancias
  • Se queja por no ver bien la pizarra o los carteles de la calle.
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