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La cirugía ocular sigue siendo segura durante la pandemia

La pandemia de la COVID-19 ha supuesto un parón general a todos los procedimientos quirúrgicos programados. Todo debido a que los quirófanos, en especial el de los hospitales públicos, han estado saturados por el uso de los respiradores, al igual que los elementos de anestesia y sedación. Incluso los mismos quirófanos también estuvieron ocupados por los pacientes afectados por COVID-19 en sus formas más severas.

Junto a ello se ha creado una atmósfera negativa acerca de la cirugía en general, y sobre la cirugía ocular en particular, dado que la mayoría de las cirugías de este tipo han sido canceladas o pospuestas debido a estas circunstancias. Hay que puntualizar aquí que la cirugía ocular durante la pandemia es segura. Las razones para ello son las siguientes:

1. Los quirófanos son los lugares de mayor seguridad y aislamiento que existen en un hospital. Todo paciente que entra en un quirófano lleva mascarilla y está aislado por una bata o va cubierto por ropa de quirófano. Para el personal sanitario es exactamente lo mismo, pero aún más riguroso. Y es que los procedimientos de asepsia e esterilización son impuestos radicalmente en todos los centros sanitarios españoles y europeos, sin excepción. Por tanto, el quirófano es el lugar de menos riesgo para poder ser víctima de cualquier infección general, y en particular de la COVID-19.

2. La cirugía ocular es independiente de la pandemia: si algo se ha demostrado a lo largo de este año, y de las muchas víctimas que ha causado, es que los ojos, si bien sufren conjuntivitis y pueden ser lugar de entrada de la COVID-19, padecen rara vez secuelas de los mismos. Con ello, los ojos son un elemento privilegiado en cuanto a sufrir daños por esta enfermedad. Si bien, pueden transmitir el virus por las lágrimas, o porque la conjuntiva es como una esponja para el virus. Esto, prácticamente, en el quirófano no es posible puesto que los medios asépticos eliminan los virus, y además, el aislamiento antes mencionado evita los contagios.

3. Los tejidos oculares, y en particular la córnea, son muy resistentes a la COVID-19: la córnea ha demostrado no ser permeable al virus. Las razones por las cuales ocurre este fenómeno no están bien esclarecidas, pero independientemente de la capa epitelial que, si puede ser afectada por el virus, este jamás penetra en el interior de la córnea. Por ello, los trasplantes de córnea, incluso teóricamente afectados por la COVID-19, serían seguros para los pacientes que deben recibir una córnea de este tipo. Aunque en realidad, ningún paciente con COVID-19 se admite como donante de córneas, y por tanto, esos tejidos no se utilizan; pero en teoría podrían utilizarse. En general, los tejidos oculares son prácticamente resistentes a las secuelas de esta enfermedad, y por tanto, no suponen ningún obstáculo para la cirugía ocular.

Los procedimientos refractivos, tales como, corrección de miopía, hipermetropía y astigmatismo o presbicia, así como cirugía de la catarata, cirugía del estrabismo en los niños, glaucoma, retina e intervenciones intravítreas, entre otros procedimientos, pueden ser practicados pese a la pandemia. Todo sin riesgos especiales ni precauciones, aparte de las medidas que siempre se han llevado en un centro hospitalario español.

Por tanto, no hay que tener miedo ni prevención especial en la cirugía ocular. Le va a beneficiar. Y si sigue las correctas indicaciones realizadas por su cirujano, el proceso estará bien ejecutado y el resultado será satisfactorio.

Por fortuna, la COVID-19 y la cirugía ocular no guardan relación y los procedimientos quirúrgicos oculares pueden ser practicados durante la pandemia sin limitaciones y con seguridad.