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In Memoriam. Natalio Loranca

Natalio Loranca Gonzalo, el óptico de precisión que fabricó la primera lente de contacto en España, falleció en Madrid el pasado 5 de abril. Nacido en Guadalajara el 18 de septiembre de 1924, se formó en Sigüenza y tuvo como maestro a Félix Rodríguez de la Fuente, óptico e investigador. Después, empezó a trabajar en los talleres de Ulloa en la calle California de Madrid, dedicándose a la fabricación de cristales de precisión para instrumentos de óptica y oftalmología. En 1959 estos talleres, ya dedicados exclusivamente al desarrollo y fabricación de lentes de contacto, se trasladaron a la calle Hortaleza de Madrid.

Fue en los talleres de la calle California donde Don Castor Ulloa, a la vuelta de un congreso, le trajo una lente de contacto y le dijo: “Mira, Natalio, esto es una lente de contacto, es de plástico”, y después le explicó su uso, y añadió: “apáñatelas como tú sabes y fabrícala para nosotros basándote en los conocimientos que tienes en la fabricación de cristales”. Esto pudo ser, aproximadamente, en 1958. Y Natalio no sólo fabricó las lentes de contacto, sino también consiguió diseñar y fabricarse tanto la maquinaria como la herramienta para la construcción de las mismas. Empleó cuchillas de hojas de acero, y fabricó las primeras cajas de pruebas para evaluar la curva que precisaban los pacientes. También desarrolló la técnica para aplicar puntos de diversos colores y así identificar el radio de curvatura.

En 1965 se hizo autónomo y fundó su propio laboratorio, Garro y Loranca, en la calle Hortaleza. Más tarde, lo trasladaría a la calle Hernán Cortés. Fue en esa sede donde ya compró los primeros tornos de relojería modificándolos para la fabricación de lentes de contacto. Porque hasta esa fecha toda la herramienta y maquinaria había sido fabricada por él mismo.

Ulloa Óptico hacía todos sus encargos de lentes de contacto a los laboratorios Garro y Loranca así como el asesoramiento personal de las adaptaciones era llevado a cabo por Natalio a los diferentes contactólogos de la época. Más tarde también asesoró a los contactólogos de Cottet, en la calle del Príncipe en Madrid, hasta que normativas competenciales del Colegio Nacional de Ópticos decretó que la adaptación de lentes de contacto debía ser llevada a cabo por ópticos diplomados. También estuvo colaborando en el Instituto Oftálmico de Madrid a fin de presentar la lente de contacto como posible y, en algunos casos, única solución para que córneas con una topografía muy alejada de la esférica, pudieran presentar al aire la necesaria esfericidad. DEP.