El óptico-optometrista, vía de acceso al Plan VEO para el 77% de los menores beneficiarios
Más de tres de cada cuatro menores que han recibido ayudas del Plan VEO han accedido a ellas a través de un establecimiento sanitario de óptica. En concreto, el 77% de los beneficiarios ha tramitado la ayuda mediante esta vía, según los últimos datos del programa, impulsado por el Ministerio de Sanidad con la colaboración del Consejo General de Colegios de Ópticos-Optometristas (CGCOO).
El Plan VEO contempla ayudas de hasta 100 euros para la adquisición de gafas y lentes de contacto destinadas a menores de 16 años. Hasta el momento se han tramitado 507.637 expedientes, con la participación de 13.695 ópticos-optometristas y 7.867 establecimientos sanitarios de óptica en toda España.
Los datos se conocen coincidiendo con el Día Mundial de la Visión, que se celebra este 8 de octubre, y ponen de relieve el peso de la red de óptica en el acceso de las familias a los servicios de atención visual.
“Que más de tres de cada cuatro menores accedan al Plan VEO a través de un óptico-optometrista demuestra cuál es nuestra posición real dentro de la atención visual de la población”, señala Andrés Gené Sampedro, presidente del CGCOO, quien considera que estos profesionales constituyen en muchos casos una primera puerta de acceso al cuidado de la visión.
España cuenta actualmente con 18.869 ópticos-optometristas en activo y alrededor de 10.000 establecimientos sanitarios de óptica, una red que se extiende tanto por grandes ciudades como por municipios de menor tamaño.
Los datos del Plan VEO permiten también conocer algunos de los problemas refractivos detectados entre los menores atendidos. El astigmatismo aparece en el 75% de los expedientes, seguido de la miopía, con un 53,3%, y la hipermetropía, con un 42,7%.
Estas categorías no son excluyentes y corresponden únicamente a los menores atendidos a través del Plan VEO, por lo que no pueden utilizarse como indicadores de prevalencia de estos problemas visuales en el conjunto de la población infantil española.
En el caso de los menores con miopía, el 17,3% utiliza una solución óptica orientada al control de su progresión. El dato refleja la creciente presencia de estrategias específicas para el manejo de la miopía infantil, más allá de su mera compensación óptica.
Por edades, los menores de entre 12 y 16 años representan el 55,6% de los expedientes, frente a otros grupos de edad. Para el CGCOO, esta distribución refuerza la importancia de mantener un seguimiento visual durante toda la etapa escolar y la adolescencia.
“Hay alteraciones visuales que pueden pasar desapercibidas porque el propio menor no sabe que debería ver de otra manera. Por eso son importantes las revisiones visuales desde pequeños y su continuidad durante la etapa escolar”, apunta Gené.
El papel del óptico-optometrista en la atención visual
En este proceso, el óptico-optometrista evalúa el estado refractivo y diferentes aspectos relacionados con el funcionamiento del sistema visual, determina y adapta la compensación óptica cuando está indicada y realiza el seguimiento correspondiente.
Cuando durante la valoración aparecen signos que requieren una evaluación médica, el profesional deriva al paciente al oftalmólogo. De este modo, la atención visual puede desarrollarse de forma coordinada entre los distintos profesionales sanitarios.
El CGCOO señala, en este sentido, la importancia de incorporar las revisiones visuales a los controles de salud durante la infancia y la adolescencia, especialmente en una etapa en la que las demandas visuales relacionadas con el estudio, las pantallas y otras actividades cotidianas son elevadas.
Día Mundial de la Visión
El Día Mundial de la Visión, que se celebra cada año el segundo jueves de octubre, busca llamar la atención sobre la importancia de la salud ocular y el acceso a los servicios de atención visual.
En 2026, la jornada tiene lugar el 8 de octubre y está coordinada por la Agencia Internacional para la Prevención de la Ceguera (IAPB), dentro de su campaña global Love Your Eyes. La iniciativa pone este año el acento en acercar la atención visual a un mayor número de personas y entornos, con especial atención a espacios como las escuelas y los centros de trabajo.
En el ámbito infantil, el mensaje coincide con uno de los principales retos de la salud visual actual: favorecer la detección temprana de las alteraciones visuales y facilitar el acceso a su corrección y seguimiento.


