HomePrincipalesMisma graduación, necesidades distintas: cómo elegir la lente progresiva más adecuada para cada estilo de vida

Misma graduación, necesidades distintas: cómo elegir la lente progresiva más adecuada para cada estilo de vida

Alejar el móvil para leer, necesitar más luz al final del día o alternar constantemente entre quitarse y ponerse las gafas son algunas de las señales más habituales de presbicia, también conocida como vista cansada. Esta evolución natural de la visión suele aparecer a partir de los 40-45 años y puede dificultar tareas cotidianas como leer, trabajar frente al ordenador o cambiar el enfoque entre una pantalla y la carretera.

Ante esta realidad, las lentes progresivas permiten corregir la visión de lejos, intermedia y cercana en una sola gafa. Sin embargo, desde ALAIN AFFLELOU, líder en salud visual y auditiva, señalan que elegirlas no debería reducirse a la graduación. La rutina de cada persona, su profesión, su forma de mirar y las características del ojo condicionan el resultado final. “Dos personas con una graduación similar pueden necesitar lentes progresivas muy distintas. El tiempo frente a pantallas, la lectura, la actividad al aire libre, la montura o la postura habitual influyen en cómo debe diseñarse la solución visual”, explica Beatriz Simón, óptica-optometrista y delegada de Formación de ALAIN AFFLELOU.

La vida diaria, una variable clave en la elección
La graduación es el punto de partida, pero no el único elemento que se tiene en cuenta. Las lentes progresivas pueden presentar diferentes diseños, con distintas distribuciones de las zonas de visión y posibilidades de personalización. La elección de una u otra dependerá de factores como la edad, la experiencia previa con gafas, la profesión, las actividades cotidianas y las demandas visuales específicas de cada usuario.

Quien trabaja varias horas frente al ordenador necesita una zona de visión intermedia especialmente cómoda; quien conduce con frecuencia puede priorizar un campo de visión lejana más amplio; y quien alterna tareas de lectura, pantallas y desplazamientos requiere una solución versátil que acompañe ese ritmo diario. También influyen gestos aparentemente menores como consultar con frecuencia el móvil, cocinar siguiendo una receta, mirar el salpicadero durante la conducción, leer etiquetas en el supermercado o alternar entre una conversación presencial y una pantalla. Por eso, durante la revisión es importante trasladar al óptico-optometrista cómo es realmente el día a día y en qué momentos se percibe mayor incomodidad visual.

Una buena adaptación empieza antes de estrenar las gafas
Además de la graduación, una correcta toma de medidas resulta determinante. Factores como la distancia interpupilar, el tamaño de la montura, su inclinación, la curvatura o la distancia entre el ojo y la lente influyen en el rendimiento de los progresivos. La montura, por ejemplo, debe contar con el tamaño y el ajuste adecuados para incorporar las distintas zonas de visión. Por ello, la elección estética también debe ir acompañada del asesoramiento profesional necesario para asegurar que la lente se adapta correctamente a cada persona. “Una lente de alta calidad necesita una toma de medidas precisa y una montura bien ajustada para ofrecer el rendimiento esperado. La personalización y el acompañamiento profesional forman parte esencial de la experiencia”, concluye Beatriz Simón.

Adaptarse a los progresivos: qué es normal y cómo facilitar el proceso
El temor a no adaptarse sigue siendo uno de los frenos más frecuentes entre quienes se plantean utilizar progresivos por primera vez. Sin embargo, durante los primeros días es habitual percibir una ligera sensación de movimiento lateral, cierta distorsión periférica o mayor necesidad de mover la cabeza para localizar la zona de visión adecuada. Estas sensaciones suelen reducirse progresivamente conforme la persona se familiariza con el uso de la lente.

Para facilitar esta adaptación, ALAIN AFFLELOU recomienda utilizar las gafas de forma continuada, mantener una postura cómoda frente al ordenador, situar la pantalla a una altura adecuada y mover ligeramente la cabeza hacia el objeto que se desea enfocar. En actividades como bajar escaleras o conducir, conviene realizar los primeros usos con atención y en trayectos habituales.

Elegir unas lentes progresivas adecuadas y contar con el acompañamiento de un óptico-optometrista durante todo el proceso es clave para lograr una visión cómoda, precisa y adaptada a cada momento del día.