HomePrincipalesEl verano dispara las infecciones de oído: las claves para prevenir la otitis del bañista

El verano dispara las infecciones de oído: las claves para prevenir la otitis del bañista

En plena temporada estival aumenta la incidencia de las patologías auditivas asociadas a la exposición prolongada al agua y a la humedad. La denominada otitis externa, conocida también como “otitis del bañista”, vuelve a convertirse en una de las consultas más habituales durante los meses de verano, especialmente entre la población infantil y las personas que practican actividades acuáticas de forma frecuente.

Las altas temperaturas, la humedad ambiental y el agua retenida en el conducto auditivo favorecen la proliferación de bacterias y hongos, incrementando el riesgo de infección. A ello se suman otros factores como una higiene inadecuada del oído o la utilización de elementos que pueden alterar la barrera protectora natural del conducto auditivo.

Según explica Ariannys Rojas, responsable técnica de Audiología de Alain Afflelou, durante el verano no solo aumenta la incidencia de la otitis externa, sino también otras consultas relacionadas con la salud auditiva, como la sensación de oído taponado, el picor, la irritación del conducto auditivo o las molestias derivadas de los cambios de presión durante la práctica del buceo o los desplazamientos en avión.

La especialista recuerda, además, que los usuarios de audífonos requieren una atención especial en esta época del año, ya que la humedad puede afectar tanto a la salud del oído como al correcto funcionamiento de los dispositivos, por lo que resulta recomendable extremar las medidas de mantenimiento y conservación.

Los datos respaldan esta tendencia estacional. Según el Servicio de Urgencias y Otorrinolaringología del Hospital Quirónsalud Valencia, la otitis externa figura entre las patologías otorrinolaringológicas más atendidas durante julio y agosto, correspondiendo aproximadamente seis de cada diez casos a pacientes pediátricos de entre dos y doce años.

Errores que favorecen las infecciones auditivas

Entre los hábitos que continúan observándose con mayor frecuencia destaca el uso de bastoncillos para limpiar o secar el interior del oído. Los especialistas recuerdan que esta práctica puede desplazar el cerumen hacia el fondo del conducto auditivo, provocar pequeñas lesiones cutáneas y aumentar el riesgo de infección.

En este sentido, conviene recordar que el cerumen constituye un mecanismo fisiológico de protección frente a microorganismos y agentes externos, por lo que su eliminación indiscriminada puede comprometer la salud del oído.

Asimismo, los expertos desaconsejan introducir cualquier objeto en el conducto auditivo, utilizar gotas óticas sin valoración profesional, continuar con los baños cuando existen dolor, inflamación o secreción, compartir tapones o emplear modelos que no se adapten correctamente al oído, así como posponer las revisiones auditivas cuando existen antecedentes de problemas recurrentes.

Prevención: un papel clave para los profesionales

La prevención continúa siendo la principal herramienta para reducir la incidencia de estas patologías. Entre las recomendaciones destacan secar cuidadosamente el pabellón auricular tras el baño, favorecer la salida del agua inclinando la cabeza hacia ambos lados, evitar el baño en aguas de dudosa calidad y acudir a un especialista ante la aparición de síntomas compatibles con una infección.

En pacientes con antecedentes de otitis recurrentes, conductos auditivos estrechos o una elevada exposición al agua, el uso de tapones de baño adaptados constituye una medida preventiva eficaz para minimizar la entrada de agua en el conducto auditivo.

Los especialistas recuerdan, además, que no todos los tapones responden a la misma finalidad. Mientras que los destinados al baño actúan como barrera frente al agua, los protectores acústicos están diseñados para reducir la exposición al ruido, y existen también modelos específicos para compensar los cambios de presión durante el buceo o los viajes en avión.

“Igual que protegemos la piel o los ojos durante el verano, también debemos prestar atención a la salud auditiva. La prevención sigue siendo la mejor herramienta para evitar complicaciones que pueden alterar la calidad de vida durante las vacaciones”, concluye Ariannys Rojas.