Primera y exitosa expedición de la Ruta de la Luz a Sri Lanka
Dos voluntarios de la Fundación Cione Ruta de la Luz, Pedro Duc, óptico navarro, y Borja Castrillón, óptico canario, han llevado a cabo una nueva misión óptica –la primera que se lleva a cabo en la isla de Sri Lanka– en colaboración con la Fundación Gomaespuma y con la contraparte local House of Mercy Foundation.
En esta ocasión, los ópticos de Fundación Cione Ruta de la Luz han llevado a cabo una misión itinerante en los pueblos y barrios de Chilaw, Mampuriya, Palakudawa, Kalpitiya, Chilaw St Mary College, Kaladawagedara Church, Amanduwa y Miidland. La impresión de Borja Castrillón es que, “en general, la gente allí es más espiritual; tienen una energía diferente, pero maravillosa y siempre tienen una sonrisa para darte, por mucha pobreza que haya. Además, lo poco que tienen, lo comparten”. “La población es muy amable y tranquila, pero hay una tensión entre etnias latente”, añade Duc. En todo caso, la expedición era más que necesaria. “Había comunidades que no tenían siquiera la posibilidad de desplazarse unos kilómetros”, cuenta Duc, por lo que la itinerancia de los ópticos ha ayudado mucho a la salud visual del lugar.
La situación socioeconómica de los beneficiarios era precaria. La mayoría de la población vive en condiciones de pobreza. Los niños revisados, a los que en cada misión se les presta una atención especial, pertenecían a la comunidad escolar de los lugares visitados. “Pudimos convivir con niños de colegios religiosos católicos, hinduistas y musulmanes, que no tienen la capacidad de elegir sobre sus creencias o su futuro”, explica Borja.
En Sri Lanka hay ópticas, pero no todo el mundo tiene acceso a ellas. Además, la falta de equipos hace que gradúen “por aproximación”, dice el óptico canario, lo que tiene como consecuencia el uso de gafas poco apropiadas para resolver realmente los problemas visuales. “Hay una brecha social importante, entre quienes se pueden permitir ciertos lujos, y quienes viven en la pobreza absoluta”, añade Duc.
En algo más de 15 días de misión, los ópticos han llevado a cabo 1555 revisiones totales, prescribiendo un total de 1.233 gafas, que ya han sido montadas por los talleres solarios de la Ruta de la Luz y envidas de vuelta a Sri Lanka.
La contraparte local, House of Mercy Foundation, llevó a cabo un trabajo magnífico. Organizó la expedición y, en cada uno de los pueblos, logró rentabilizar al máximo el tiempo de estancia de los voluntarios. El cribaje que hizo father Christy, cabeza visible de la organización local, fue eficaz. “Un grandísimo porcentaje de todas las revisiones necesitaba algún tipo de corrección visual. El trabajo de la contraparte ha sido brillante”, certifica Borja.
Los ópticos de la Ruta de la Luz han contado con la inestimable colaboración, además, de otras dos voluntarias, Débora Palomo y Elena Garbayo, sus esposas, que viajaron con ellos, encargándose de organizar la logística previa a las graduaciones y revisiones. Su presencia hizo que sólo fuera necesaria la presencia de población local para traducir del idioma local al inglés.
En su trabajo de campo, el equipo de la Ruta ha encontrado problemas de miopía, hipermetropía, astigmatismo, presbicia, glaucoma, conjuntivitis y cataratas. Además de las graduaciones sobre el terreno, y gracias a que se llevaron gafas premontadas, los ópticos pudieron solucionar, sobre la marcha, problemas visuales a 200 personas directamente, además de entregar otras 200 gafas de sol. La acción resultó un éxito y fue muy bien acogida por los habitantes de las zonas. Los ópticos también han llevado a cabo acciones de sensibilización, fundamentalmente en los centros educativos donde los ópticos explicaron las ventajas de tener una visión nítida.
Borja y Débora afirman que la manera con la que los acogieron, la manera en que los trataron y la hospitalidad “nos deja muchas ganas de repetir”. Las gentes del lugar fueron maravillosas y fáciles de revisar. “Muchas de las graduaciones que pusimos van a facilitar un cambio de vida de esas personas. Esos astigmatismos tan grandes, esas cefaleas que nos comentaban… sabemos que con la correcta corrección podrán cambiar para bien sus vidas”, apunta Borja. “Las gafas que les recetamos a los niños pueden romper círculo vicioso y permitirles no solo dedicarse a la recolección del té”, termina Duc.


