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Orcam mejora la calidad de vida de las personas con baja visión

Para más de un millón de personas en España (el 2% de la población), tareas tan cotidianas como mirar las etiquetas de los productos en el supermercado, leer un libro o reconocer caras conocidas se convierten en imposibles por tener baja visión. ¿Qué es la baja visión y a quién afecta?

Pues ni más ni menos que a las personas que en el mejor de sus ojos y con la mejor corrección óptica posible, incluso con el tratamiento quirúrgico más avanzado, tienen una visión tan reducida que son incapaces de realizar con cierta soltura actividades de la vida cotidiana como leer el periódico, ver la televisión, reconocer caras o pasear por la calle sin temor a caerse. Técnicamente, el diagnóstico se refiere a las personas con una agudeza visual inferior al 40% en ambos ojos, o un campo visual inferior entre 10 y 20 grados, cuando el de una persona sin problemas es de 180 grados. También están las personas que sufren una discapacidad visual leve, visión inferior al 50%, pero que tienen problemas de deslumbramientos o de bajo contraste que les dificulta su vida diaria y que a lo mejor con solo colocarles un filtro o una ayuda sencilla les puede cambiar la vida.
Los expertos estiman que el número de afectados podría triplicarse antes del 2050 debido a patologías derivadas de una alta miopía, la ya considerada pandemia del S.XXI que afecta a siete de cada diez jóvenes en España.
Según una encuesta realizada por la Sociedad Española de Especialistas en Baja Visión (SEEBV). La mitad de las personas con baja visión han perdido calidad visual durante el confinamiento y el 47% ha reducido sus salidas debido a la dificultad para orientarse y mantener la distancia de seguridad. Concretamente, el principal problema con el que se han topado las personas con baja visión ha sido mantener la distancia de seguridad con otras personas, seguido de quienes han tenido problemas para orientarse o desplazarse por su ciudad. Un 24% de los encuestados afirmó haber experimentado una mayor dificultad para encontrar objetos u orientarse en casa, mientras que para un 19 % fue más difícil realizar tareas del hogar como limpiar o cocinar. Igualmente y debido a la pandemia los pacientes se han visto obligados a retrasar sus tratamientos u operaciones en detrimento de su salud visual.

Avances tecnológicos que mejoran la calidad de vida

Cuando el oftalmólogo lo ha intentado todo para rescatar la vista de las personas, tanto con una adecuada corrección de gafas como quirúrgicamente o farmacológicamente, y no mejora, los expertos en baja visión son los encargados de potenciar ese resto de visión que le queda al paciente y aprovecharlo mediante ayudas visuales que les permitan recuperar buena parte de su independencia. Algunas de estas ayudas son gafas con filtros solares selectivos, aplicaciones que amplían el tamaño y permiten poner diferentes contrastes, lentes especiales, lupas o prismas que aumentan el campo de visión. Algunas empresas, como OrCam Technologies de origen Israelí llevan años al servicio de las personas con baja visión y ceguera.

“Nuestro dispositivo OrCam My Eye, permite oír lo que no se puede ver” asegura Fabio Rodríguez, responsable de OrCam Technologies en España.

El dispositivo, que puede leer textos, reconocer caras, identificar productos, colores y billetes entre otros, convierte la información visual en información de audio a tiempo real colocando el aparato en la patilla de la gafa.
Con el objetivo de dar una mayor visibilidad a estas patologías y promover una imagen real, positiva y fomentar la autonomía personal de las personas con baja visión, la SEEBV y OrCam Technologies trabajaran conjuntamente para dar a conocer esta problemática y lo que supone la tecnología para este sector tal alto de la población. “Lo que pretende este proyecto es concienciar a la sociedad y la integración de las personas con baja visión” asegura Fabio Rodríguez.