Ni con eclipse ni sin eclipse: nunca hay que mirar directamente al Sol
Ante la proximidad del esperado eclipse solar del próximo 12 de agosto, Óptica & Audiología Universitaria quiere alertar sobre los daños irreparables que puede causar a la visión, y recalcar la importancia de una protección homologada. “Ni con eclipse ni sin eclipse, nunca deberíamos mirar directamente al Sol” – afirma Alicia Escuer, directora técnica y de formación de Óptica & Audiología Universitaria – “ya que puede provocar lesiones irreversibles en los ojos”.
El mayor riesgo durante un eclipse radica en la falsa sensación de seguridad que se genera durante su primera fase. Al estar el Sol cubierto parcialmente por la Luna, la luminosidad disminuye y anula el reflejo natural de apartar la mirada. Sin embargo, la radiación solar dañina sigue incidiendo con la misma intensidad.
“El problema” – afirma Escuer – “es que el daño en la retina es indoloro, ya que esta no tiene receptores de dolor: si una persona está sufriendo quemaduras en la retina provocadas por la radiación, no va a sentir ningún dolor ni molestia inmediata y pensará que puede continuar mirándolo y exponiéndose a la radiación”. Los síntomas aparecen más tarde: visión borrosa, alguna mancha oscura (escotoma) o incluso ver todo negro, sensibilidad a la luz, es decir, que la luz molesta más que antes, son algunos de los síntomas que se pueden notar. Ante ellos, hay que acudir al oftalmólogo.
El único método seguro para mirar al Sol directamente, con eclipse o sin él, son las gafas homologadas con el sello ISO 12312-2:2015, que bloquean la luz infrarroja y los rayos ultravioleta y solo dejan pasar un 0,003% de la radiación visible. “Hay que señalar que existen en el mercado copias no autorizadas e imitaciones que imprimen el sello ISO de manera fraudulenta sin cumplir con los estándares reales de filtrado, por lo que es importante adquirir estos elementos de protección únicamente en establecimientos autorizados, como son las ópticas”, recalca Escuer. Tampoco son válidos los remedios caseros, como diapositivas, negativos, cristales oscuros, ni las gafas de sol de ningún tipo.
Merecen una atención especial los menores, ya que son un colectivo de alto riesgo durante estos eventos. Su curiosidad natural y menor percepción del peligro, sumada a que sus ojos son más sensibles a la radiación lumínica y sus medios oculares más transparentes, obliga a extremar la supervisión por parte de los adultos para asegurar que no miren al Sol sin protección en ningún momento.
Gafas también para el móvil
Es importante destacar que el eclipse también puede destruir los sensores de las cámaras de los teléfonos móviles, si se apunta directamente hacia el Sol de forma prolongada, especialmente si se utiliza el zoom.
Para evitar la aparición de píxeles muertos o quemaduras en el sensor del teléfono, se debe colocar un filtro homologado (como el de las gafas específicas) cubriendo completamente la lente del móvil antes de capturar la imagen o el vídeo.


