El precio atrae, pero solo el valor retiene
Por Carolina Lober.
En un mundo donde el cliente busca algo más que ver bien, la experiencia de compra ha dejado de ser un detalle para convertirse en la mejor estrategia.
Porque no se trata solo de vender gafas, se trata de vender mejor. Y una de las formas, entre muchas otras, es a través de la asesoría de imagen en gafas.
Que el cliente salga diciendo: “Aquí también saben de imagen. Aquí quiero volver.”
Unas gafas bien elegidas bajo el asesoramiento de imagen pueden cambiarlo todo. Potencian los rasgos que nos interesan, suavizan lo que el cliente prefiere disimular, aportan luz, rejuvenecen y transforman la expresión.
Pueden proyectar cualidades distintas: autoridad, dulzura, creatividad o sofisticación… Incluso ayudan a equilibrar visualmente ciertas patologías. Por ejemplo, en el caso de una endotropia puede suavizarse seleccionando diseños con degradados bien colocados que aporten luz en la zona del puente y generen mayor separación visual entre los ojos.
¿Ves a lo que me refiero? Este es el nivel de detalle que marca la diferencia.
No se asesora desde el gusto personal
El primer paso no es enseñar gafas, es realizar una anamnesis estética para comprender al cliente: su estilo, su día a día, su entorno, su profesión y lo que quiere comunicar con su imagen.
Elegir una montura no es solo una cuestión estética. Es una decisión que impacta directamente en su identidad visual y en cómo será percibido.
Se asesora desde la escucha, el criterio y la profesionalidad
La experiencia del cliente que quieres que el cliente perciba no se improvisa. Se diseña. Y empieza mucho antes de que el cliente se pruebe unas gafas: desde cómo lo recibimos, hasta cómo le hablamos y le presentamos cada opción.
Una mesa llena de monturas desordenadas no transmite asesoramiento
Transmite confusión. Un espacio cuidado, con un tapete neutro, un espejo limpio, silencio visual y atención personalizada, genera una percepción completamente distinta: exclusividad, confianza, profesionalidad.
Cómo decimos las cosas marca la diferencia
No es lo mismo decir “estas gafas son una edición limitada” que contar que de esa montura solo existen mil unidades en el mundo, y en nuestro país, solo 50 personas podrán tenerlas.
No decimos: “Qué bonitas te quedan estas gafas”
Decimos: “Esta montura enmarca tu expresión y refuerza justo aquello que quieres transmitir.”
Eso no es solo vender, eso es crear valor.
Si tu cliente busca algo más que ver bien, tú puedes ofrecerle una experiencia que lo haga volver. Y aquí, la asesoría de imagen se puede ser tu mejor aliada.
Si aplicamos la asesoría de imagen a la venta, podríamos tener una herramienta extraordinaria para elevar el servicio, conectar mejor y convertir una venta en una experiencia inolvidable.
Y si te interesa profundizar en todo esto, actualmente estoy impartiendo un curso online junto con Optoacademy. La próxima edición comienza el 2 de junio y las inscripciones estarán abiertas hasta el 26 de mayo. Puedes ver toda la información escaneando el QR:
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Porque cuando tu cliente siente que está en manos de un experto, deja de buscar descuentos y empieza a buscarte a ti.


