Más de 2 millones de personas mayores podrían sufrir “pobreza visual” en España, según el último estudio de Visión y Vida
La asociación de utilidad pública Visión y Vida ha lanzado una advertencia preocupante: más de dos millones de personas mayores de 65 años podrían estar sufriendo pobreza visual en España. Se trata de ciudadanos que, debido a su situación económica, se ven obligados a priorizar gastos básicos y renunciar a la compra de ayudas ópticas, comprometiendo su salud visual y su calidad de vida. Esta conclusión se desprende del estudio “Pobreza visual en la tercera edad”, presentado hoy en rueda de prensa por Salvador Alsina, presidente de Visión y Vida y Elisenda Ibañez, coordinadora de la Asociación, con el apoyo de Correos Express, filial de paquetería urgente del Grupo Correos, y la asociación de baja visión Acción Visión España.
La entidad, que acuñó el término “pobreza visual” hace más de una década, pone el foco en un colectivo cada vez más numeroso y vulnerable. “Teniendo en cuenta la alta esperanza de vida, el incremento del coste de la vida —donde el 60% de los ingresos se destina a bienes básicos— y el elevado número de personas mayores que viven solas, debemos proteger a este segmento para evitar el alto coste social derivado de una mala visión”, explica Salvador Alsina, presidente de Visión y Vida.
Un país envejecido con necesidades visuales crecientes
España supera ya los 10 millones de personas mayores de 65 años, lo que supone cerca de una de cada cinco personas. De ellas, más de 8,3 millones necesitan gafas (82,4%), pero solo 6,6 millones son pensionistas, con una renta media mensual de 1.566,81 euros, que desciende hasta los 937 euros en el caso de pensiones de viudedad.
A estos factores se suman otras circunstancias que agravan la situación, como la fragilidad, las barreras de movilidad, la soledad residencial o el desconocimiento del problema y sus soluciones.
Además, la tasa AROPE sitúa al 25,7% de la población española en riesgo de pobreza, con importantes diferencias territoriales. Andalucía (34,7%), Castilla-La Mancha (34%) y la Región de Murcia (32,5%) superan la media nacional, mientras que País Vasco (14,7%), Baleares (15,2%) y Navarra (16,5%) presentan cifras más bajas.
El coste de ver bien, un gasto inasumible
Según el informe, las necesidades visuales en la tercera edad suelen requerir soluciones más complejas que una gafa monofocal básica. El coste medio estimado asciende a 495 euros, lo que representa entre el 31,7% y el 52,8% de la pensión mensual media. “Una sola compra puede convertirse en un gasto imposible para muchos hogares”, advierte Alsina.
El estudio calcula que más de 2,1 millones de personas mayores se encuentran en riesgo asociado a pobreza visual, con importantes desigualdades territoriales. Esta realidad silenciosa provoca que muchas personas retrasen la revisión visual y acepten “ver un poco peor”, una situación que puede derivar en pérdida de autonomía, mayor riesgo de caídas, aislamiento social y dependencia.
Necesidad de una cobertura estructural
Visión y Vida señala que existen ayudas públicas, tanto nacionales como regionales, y que la Ley de Dependencia cubre algunos casos. Sin embargo, la entidad considera imprescindible una cobertura estructural que incluya programas de prevención, la integración de la salud visual en las políticas de envejecimiento activo y ayudas económicas para garantizar el acceso a soluciones ópticas.
“Necesitamos que adultos y mayores tengan garantizado el acceso a una buena visión, como ocurre ya con el Plan VEO para menores de 16 años”, subraya Alsina.
La asociación concluye con una advertencia clara: si no se actúa ahora, el coste social será mayor en el futuro. “No puede haber ni una sola persona mayor que renuncie a ver bien por motivos económicos. Ver bien jamás puede ser un privilegio”, concluye el presidente de Visión y Vida.
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